«Generación de oro» una mentira desde su inicio: les recuerdo que en el 2007 no había «bloqueo»

Por: Martrin Gutierrez.

Desde el principio el amor que profesó la revolución por la juventud y el deporte fue mentira, desde hace mucho tiempo se mostró el odio por lo que éramos los venezolanos, hoy nos muestran la falsa idea de que estamos mal porque hay bloqueo, esa es la justificación perfecta, la figura de Donald Trump vendida como el demonio causante de todos nuestros males, el covid-19, que le sirve al gobierno como argumento perfecto para todo. En fin se nos quiere hacer creer de que todo lo malo está pasando a causa de las condiciones económicas, políticas y sociales de estos últimos meses, pues les cuento una corta historia: en el 2007 cuando no había bloqueo, ya los atletas de Carabobo sufrían a manos de la revolución. No había comida, no había agua, no había ni papel higiénico, y durante los dos años siguientes les recuerdo que el barril de petróleo rondó los 100 por barril. No había covid-19, Donald Trump no era presidente de EE.UU y hasta Chávez estaba vivo.

Específicamente en febrero de ese año, las necesidades se desbordaron y la humillación revolucionaria que consistía en hacer opulentos eventos políticos rojos justo en la Villa Olímpica donde vivíamos los atletas, que incluso no teníamos qué comer, hizo que no soportaramos más y fue allí cuando salimos los atletas a manifestar por la desidia que reinaba en el recinto, mismo lugar que alguna vez hospedó la crema nata de la juventud carabobeña y venezolana, es decir, los mejores deportistas del país. El motivo de la protesta estaba claro, y la intención era solo manifestar, pero la policía decidió abrir fuego, apresar y abusar de los atletas, todo bajo las ordenes del penoso, y flato gobernador robolucionario Acosta Carles.

Atletas heridos y golpeados por ordenes del gobernate revolicionario.

Entonces es risible cuando estos ineptos políticos y cirqueros revolucionarios acusan a todo el mundo de los males y carencias causadas por la inepta revolución y por la puesta en práctica de este probadamente fracasado modelo socialista, pero si revisan un poco pueden ver que las atrocidades propias de la revolución se vienen cometiendo desde hace mucho tiempo.

El mencionado recinto deportivo fue una majestuosa obra que cumplía con creces la función para la cual fue construida. Después de varios años, los chavistas se dieron cuenta de su belleza y querían tomarla como emblema de la revolución. La utilizaban para cualquier cosa, menos para el deporte, y en general eso han hecho con todas las instalaciones del país, por eso vemos esa desidia, que parece salida de una película apocalíptica en cada retrato que hacemos de nuestras instalaciones y las condiciones del deporte venezolano.

En aquella manifestación de 2007, algunos atletas perseguidos por la Policía de Carabobo terminaron heridos de gravedad, sí, en vez de perseguir a los delincuentes, los perseguidos éramos nosotros, los que le regalamos triunfo y dejábamos en alto las tierras venezolanas.

Atletas apresados por la policia de la revolucion.

Recuerdo con respeto y afecto a aquellos que valientemente me acompañaron a dar la cara y a poner el pecho para detener tanta injusticia, por algo son ustedes atletas de Venezuela y de Carabobo, de esos hombres y mujeres que necesita el país para salir adelante, por eso tienen éxito y salen adelante en cualquier país que llegan, la inmigración es muy dura y me duele el alma ver a campeones nacionales, centroamericanos, suramericanos, panamericanos y hasta mundiales y olímpicos en la economía informal suramericana, en la construcción en los Estados Unidos, pero saldremos adelante, todo esto debemos tomarlo como parte de una formación para la vida, trabajar duro y dignamente solo puede enseñarnos y prepararnos para la recuperación de nuestro país, regresaremos como mejores personas y construiremos una Venezuela grandiosa, debemos seguir agrupándonos y preparándonos para dar esa pelea tan necesaria que tiene como objetivo recuperar y reencontrarnos con lo que más amamos, nuestras familias y nuestro país.

Por: Martrin Gutierrez.

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