Para los olimpicos venezolanos, aseo personal

Un mediocre kit de aseo personal es el centro de una campaña de atencion, hacia los mejores atletas venezolanos y hoy de los mejores atletas del mundo.

Lo que debería ser el día a día de un plan de atención y tal vez una de las partes menos llamativas de un verdadero plan integral de atención es hoy el centro de una campaña donde se exigen agradecimientos publicos a los atletas por las miserables dadivas que les da la revolución, un kit con dos afeitadora y unos pocos rollos de papel higiénico es lo que da el señor Juan Carlos Amaramte y el máximo odiador de los entrenadores venezolanos el señor Luis Salas, un champoo de menos de 70 centavos es lo que estos impresentables dirigentes consideran merecen los mejores exponentes del deporte mundial de origen venezolano.

Pero a los señores Juan Amarante y Luis Salas no les toca su kit de aseo personal, a ellos la revolución les da: a uno apartamentos en Prebo, zona de lujo en el estado Carabobo y a Luis Salas, dolares para montar un bar de apuestas, la revolución premia a personas como estas desprovistas de cualquier talento ya que ni buenos deportistas, ni buenos profesionales y mucho menos buenos dirigentes han sido, pero a quienes son nada más y nada menos los mejores deportistas venezolanos y de los mejores del mundo hoy, si les sale un triste kit de aseo personal.

Mientras el señor Juan amarante ha cobrado hasta 5 mil euros de viáticos para ir a eventos a los que ni siquiera asistio, el mismo hoy entrega burdos kits de aseo, tienen a muchos atletas endeudados alrededor del mundo, el señor Limardo llega a las copas del mundo por sus propios medios, y al entrenador de Robeilys Peinado clasificada olimpica, tienen dos años sin pagarle, sin contar con el exilio de más de 70% del seleccionado nacional y todas las demás tragedias que vive el deporte nacional.

Atletas llenense de dignidad y paremos esta tragedia y esta humillación, ustedes brillan con su propia luz, ustedes no necesitan pararse detrás de un proyecto político que los ha humillado y vejado a tal punto que hoy estos señores ladrones los tienen sin becas dignas, sin instalaciones deportivas, sin atención médica incluso en la misma sede ministerial, sin seguridad social, entre tantas deficiencias.

Esas falsas jornadas de supervision para revisar la comida en el comedor no son más que farsas porque a los proveedores de servicios del comedor ya ellos los han robaron cobrandoles millonarias comisiones por darle la consecion, y después salen haciéndose los payasos que supervisan. No supervisan nada porque todo se lo han robado y a todos han robado.

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